Concentrarse en los objetivos es la clave del éxito

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Perder tiempo es perder dinero, pues el tiempo que dedicamos a actividades innecesarias es tiempo robado a otras actividades. Estas otras actividades no siempre son remuneradas de forma directa, si no que a veces son necesarias para luego poder desarrollar otras que sí lo son. Es el caso de dormir las horas necesarias, para que luego, tener fuerzas físicas para hacer tareas, o del tiempo de ocio para luego tener ánimo para realizar tareas.

Incluso en personas que no tienen un oficio remunerado, el saber optimizar el tiempo centrándose en objetivos hace que se ahorre dinero, pues una persona que no descansa bien, o que por malgastar el tiempo luego no le queda para tener un buen equilibrio entre tiempo de ocio y tiempo de trabajo, con lo cual se resiente, o la economía, como es el caso de las veces que se ha tenido que recurrir a comprar comidas precocinadas o llamar a servicio a domicilio de fast food o similar, por no tener tiempo para cocinar, o quedarse sin tiempo libre para uno mismo, con lo cual se pierde calidad de vida.

La clave para el éxito es centrarse en los objetivos: por ejemplo:

-Si nuestro objetivo es hacer una tarea, centrarnos en hacerla y no comenzar a buscar excusas para autojustificarnos de no hacerlas. Un  típico ejemplo, es un fregadero lleno de platos, que se friegan en pocos minutos pero podemos tardar media hora si nos ponemos a dudar si tengo ganas, si aún hay sitio en el fregadero para más, o similares.

También pasa en los trabajos, si para mejorar o mantener el empleo nos exigen aprender, por ejemplo, una nueva lengua, si nos centramos en aprenderla, podemos lograrlo en pocos meses, pero si comenzamos a autoflagelarnos pensando en que eso no debería ser necesario, no es justo que me lo pidan, si ya sé una lengua para que necesito otra…….el desánimo autoinflingido hará que necesitemos años para llegar al mismo objetivo que habríamos alcanzado en meses si nos hubiéramos centrado en aprender la lengua y punto.

Los momentos de ocio han de ser de ocio establecido de forma clara, y los de trabajo también. Así, solo así, se disfruta el ocio, y se optimiza el tiempo de trabajo para impedir que un bajo rendimiento en el trabajo haga que el tiempo dedicado a este se deba prolongar, a costa de eliminar tiempo de ocio, pues eso siempre va a la par de bajar la calidad de vida.

Si en la próxima media hora se plantea lavar platos, hágalo. Si planifica el día para en esta media hora leerse un libro, hágalo. Pero no lea el libro pensando que debería estar fregando los platos, pues así ni disfruta del libro ni friega los platos.