La energía residual al cocinar

Una vez, estando yo muy cansada, me preparé algo de cenar. Decidí freir un par de huevos, y como ya estaba la sartén puesta con aceite en la placa vitrocerámica, tomé un par de huevos de la nevera, los casqué y los eché en la sartén. En poco minutos ya tenía mi cena preparada.

Cuando fui a apagar la placa, me di cuenta de algo que me sorprendio muchísimo: se me habia olvidado encenderla.

Habia preparado mis huevos fritos con la placa apagada, y aún así se habían cocinado.

Esto se debe a que las placas eléctricas, sean clásicas o de vitrocreámica, cuando se apagan siguen emitiendo calor, que fue lo suficiente como para preparar mi cena. Por lo que he observado, emiten gran cantidad de calor durante unos cinco minutos después de apagadas, por lo que se consigue un buen ahorro de energía apagando la placa cinco minutos antes de que se termine de cocinar el alimento, y dejando que con ese calor residual se termine de preparar.

Y esta es la clave de por que el gas o las placas de inducción gastan menos electricidad: no generan calor residual. Pero si no nos gusta el gas porque es más sucio y más peligroso, y las placas de inducción son algo caras, si sabemos aprovechar el calor residual, podemos eliminar el gasto extra que genera ese calor que desprende la placa despues de apagada y hasta que se enfría.

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