¿Cuánto gasta un aire acondicionado?

El aire acondicionado es un electrodoméstico que nos permite enfriar habitaciones. Hay de tres tipos:

-Portátil, que es un equipo, generalmente con ruedas, que se puede trasladar de un lado de la casa a otro, y suelen tener un depósito de agua que se tiene que rellenar periódicamente

-Instalado: Lleva dos máquinas, una puesta dentro y otra fuera.

-Por conductos: El frío se emite desde una unidad central y se distribuye por conductos construidos previamente, en el interior de pared y techos. Este tipo no suele instalarse en hogares, es más propio de oficinas y fábricas.

Los aires acondicionados miden su capacidad de enfriamiento en frigorías,
siendo la definición de frigoría:
Unidad de medida del frío, de símbolo fg, que equivale a la cantidad de energía necesaria para hacer disminuir 1 ºC la temperatura de 1 gr de agua

Un cálculo aproximado del consumo energético de un aparato de aire acondicionado, es el siguiente:

De media se suele necesitar 150 frigorías por metro cuadrado.
Para enfriar una habitación de 30 metros cuadrados, como puede ser el salón de una casa, se necesita 150×30=4500 frigorías

Los consumos eléctricos aproximados por hora, en función de las frigorías:
4500 frigorías/h consume aproximadamente 2KW/h

Tomando de referencia el precio de la electricidad de 0,15€/KWh

Nuestro aire acondicionado consumiría 0,30€ cada hora que se tuviera encendido.

Si se encendiera 1 hora al día, 30 días: 9 euros
Si se encendiera 2 hora al día, 30 días: 18 euros
Si se encendiera 3 hora al día, 30 días: 27 euros
Si se encendiera 4 hora al día, 30 días: 36 euros
Si se encendiera 5 hora al día, 30 días: 45 euros
Si se encendiera 6 hora al día, 30 días: 54 euros
Si se encendiera 7 hora al día, 30 días: 56 euros
Si se encendiera 8 hora al día, 30 días: 72 euros
Si se encendiera 9 hora al día, 30 días: 81 euros
Si se encendiera 10 hora al día, 30 días: 90 euros
Si se encendiera 11 hora al día, 30 días: 98 euros
Si se encendiera 12 hora al día, 30 días: 107 euros
Si se encendiera 13 hora al día, 30 días: 116 euros
Si se encendiera 14 hora al día, 30 días: 125 euros
Si se encendiera 15 hora al día, 30 días: 134 euros
Si se encendiera 16 hora al día, 30 días: 143 euros
Si se encendiera 17 hora al día, 30 días: 152 euros
Si se encendiera 18 hora al día, 30 días: 161 euros
Si se encendiera 19 hora al día, 30 días: 170 euros
Si se encendiera 20 hora al día, 30 días: 179 euros
Si se encendiera 21 hora al día, 30 días: 188 euros
Si se encendiera 22 hora al día, 30 días: 197 euros
Si se encendiera 23 hora al día, 30 días: 206 euros
Si se encendiera 24 hora al día, 30 días: 215 euros

Preguntas Frecuentes:
En un aparato portátil ¿es mejor echar hielo en el depósito de agua?
Si el hielo se crea en un congelador dentro de la misma casa, se gasta más energía para crear ese hielo que la que se ahorra al emplearlo en el depósito de aire acondicionado

¿Que se puede hacer para reducir el consumo del aire acondicionado?
Cerrar ventanas y puertas y buscar posibles entradas de aire caliente del exterior en marcos de ventanas mal sellados, que se arregla sellando la rendija que origina la entrada de aire caliente desde el exterior.

Apagar aparatos que emiten calor mientras no se usen: televisiores, ordenadores….







Factura de la luz: Como saber si tienes derecho al bono social en tu tarifa de electricidad

El bono social es un descuento en la factura que se aplica a los que el estado considera que necesitan esta ayuda, en economiadomestica.info ponemos a su disposición un sencillo cuestionario que le permitirá saber si tiene derecho a poder disfrutar de descuentos en su factura mediante la aplicación del bono social eléctrico.

La energía residual al cocinar


Una vez, estando yo muy cansada, me preparé algo de cenar. Decidí freir un par de huevos, y como ya estaba la sartén puesta con aceite en la placa vitrocerámica, tomé un par de huevos de la nevera, los casqué y los eché en la sartén. En poco minutos ya tenía mi cena preparada.

Cuando fui a apagar la placa, me di cuenta de algo que me sorprendio muchísimo: se me habia olvidado encenderla.

Habia preparado mis huevos fritos con la placa apagada, y aún así se habían cocinado.

Esto se debe a que las placas eléctricas, sean clásicas o de vitrocreámica, cuando se apagan siguen emitiendo calor, que fue lo suficiente como para preparar mi cena. Por lo que he observado, emiten gran cantidad de calor durante unos cinco minutos después de apagadas, por lo que se consigue un buen ahorro de energía apagando la placa cinco minutos antes de que se termine de cocinar el alimento, y dejando que con ese calor residual se termine de preparar.

Y esta es la clave de por que el gas o las placas de inducción gastan menos electricidad: no generan calor residual. Pero si no nos gusta el gas porque es más sucio y más peligroso, y las placas de inducción son algo caras, si sabemos aprovechar el calor residual, podemos eliminar el gasto extra que genera ese calor que desprende la placa despues de apagada y hasta que se enfría.


Cocinar con tapa ahorra energía


Aunque muchísima gente piensa que tapar o no la sartén o cacerola cuando se cocina no tiene relevancia en relación al ahorro, se equivocan.

Sea frito, guisado o hervido, todo alimento al cocinarse desprende vapor, hasta saturar la atmósfera en el que este vapor queda. Si la atmósfera es toda la cocina, no se saturará, y saldrá mucho vapor, haciendo que parte de la energía que se emplea para cocinar se gaste para estar generando de forma continua vapor.

Pero si tapas el recipiente, ya la atomósfera es el espacio hueco que queda entre la tapa y el contenido, el cual se satura muy rápidamente, y así la energía que antes de empleaba para generar más vapor, se mantiene en la cacerola, calentando el vapor generado y el alimento, que a su vez es calentando por el vapor caliente que queda retenido en la cacerola en lugar de escapar fuera. Esto se ve muy rapidamente friendo un huevo en una sartén. Con tapa se frie el doble de rápido, con lo que se gasta la mitad de la energía.


La temperatura de la calefacción y del aire acondicionado


La temperatura que se considera normalmente adecuada para la vida son 25ºC. Aunque la mayoría de la gente ha escuchado alguna ves hablar de alterar ligeramente esta temperatura en invierno y en verano, el cuerpo no lo nota y se ahorra dinero, a veces se hace al revés, teniendo como resultado el contrario del que se queria, es, decir, se gasta más dinero, en lugar de ahorrar.

Para que esto no nos pase, lo fundamental es entender por qué se hace.

INVIERNO

En invierno hace frío, por lo cual se pone la calefacción. La calefaccion gasta energía calentando la casa, por lo cual se ahorrar si la calefacción ha de calentar algo menos, por tanto en invierno, la corrección de grados se hace rebajando, y por ello nos indican que se puede poner el termostato a 21º y no a 25º, y al final del mes se percibe un notable ahorro en la factura de la electricidad si la calefacción es eléctrica,de gas si es calefacción a gas, o en el uso de combustible si es de gas-oil, petroleo o similar, o de leña si es de leña…ya me entienden ustedes.

POR TANTO: INVIERNO: 21ºC

VERANO
En verano se pone aire acondicionado, que lo que hace es retirar calor del medio, y con ello consigue enfriar. Si ha de enfríar algo menos, gastará menos electricidad, por lo cual, la factura de la electricidad bajará de forma notable si ajustamos el termostato a 27ºC.

POR TANTO: VERANO: 27ºC

Entendiendo porque se hace eso nos evitamos confundirnos y gastar mas pensando que ahorramos.


Tipos de bombillas


En el mercado hay varios tipos de bombillas, en esencia se dividen entre

bombillas clásicas, que son las que llevan el hilito metálico, y son las más conocidas y usadas, son las usadas de toda la vida

bombillas de bajo consumo, son como tubos que tienen forma de bombilla, aunque algunos son alargados.

bombillas de leds, que suelen ser bombillas formadas por mas bombillas pequeñitas.

De todas ellas, las más baratas en cuanto a su precio son las clásicas, y las más caras, las de led, el precio de una bombilla que de la misma cantidad de luz es el cuadrúple en las de bajo consumo y diez veces más al precio de la bombilla clásica en el caso de las bombillas de LED.

Las bombillas clásicas gastan más electricidad, pues tienen el problema de que pierden mucha potencia en forma de calor (emite tanto calor que en algunos métodos caseros de incubar huevos de gallina para tener el pollito se usa una bombilla de 100Wattios para calentar el huevo), y por ello, para dar la misma cantidad de luz, una bombilla clásica gasta 100 Wattios, mientras que una que da la misma luz de bajo consumo, emplea solamente 8Wattios, y las LED aúm menos, porque, aunque en comparación con las bombillas clásicas, las de bajo consumo apenas emiten calor, si que emiten calor (de hecho si tienes una bombilla de bajo consumo encendida una hora o más, si la tocas notarás que calienta, y, a veces, incluso demasiado), y las de LED no se calientan de forma apreciable, incluso después de encendidad durante muchas horas.

La idea para ahorrar es la siguiente:

Para tiempos largos de encendido continuo, es mejor usar bombillas de bajo consumo o de LEDS, esto es el caso del salón, dónde se está toda la tarde-noche con la luz encendida. Si se sale un minuto al baño, es más económico dejarla encendida que apagarla un minuto y luego volverla a encender, ya que en el momento del encendido la bombilla gasta más energía que la que gasta durante 5 minutos de encendido continuo. Ello es porque dentro tiene metales, como el mercurio, que han de calentarse hasta evaporación, y esto requiere de mucha energía, mientras que cuando la bombilla está encendida ya, solamente gastan un poco para mantenerse en ese estado gaseoso.

Las bombillas LED también son buenas, pero de momento son más complicadas de encontrar y sus casquillos en la mayoría de los casos no se adaptan a las lámparas convencionales.

Para tiempos cortos de encendido, o cuando se va a estar continuamente encendiendo y apagando la luz, como es el caso de una escalera de una comunidad de vecinos, es mejor una bombilla clásica, pues en las bombillas de bajo consumo, se gasta mucho al encenderse, y si son tantas veces como se hace en una escalera de vecinos, su vida útil será muy corta.

En sitios donde se alterne estancias largas con estancias cortas, lo mejor es disponer de una lámpara con bombilla normal para cuando se va a usar poco (por ejemplo, para coger algo de la cocina, de la nevera, y llevárselo a otro sitio, o para orinar en el baño), y otra u otras de bajo consumo para estancias largas (baños, cocinar…)

Para calcular el gasto que genera una bombilla, se tiene que tener en cuenta: el precio de la misma. Su vida útil. La potencia, en kilowatios. que consume.

El precio del kilowatio viene en la factura de la luz, y actualmente está en torno a 14 céntimos por kilowatio. Esto quiere decir que una bombilla de 100Watios encendida diez horas gasta 14 céntimos. Una de bajo consumo que de la misma luz, de 8W habría gastado esos 14 céntimos no en una hora, si no en 125 horas. Esto hace que si se tienen muchas luces en casa compense poner todas las bombillas de bajo consumo si se tiene la tarifa de último recurso, pues según esta tarifa, al aumentar el consumo, sube el precio del kilowatio/hora. También es especialmente interesante para poder tener la casa con una potencia de 3KW, y poder pedir a la empresa comercializadora el “bono social”, que es un descuento sobre la factura, en forma de devolución de parte del gasto, reservado para quienes tengan 3Kw o menos de potencia contratada y el titular esté empadronado en la casa donde se da el suministro (no vale para segundas residencias)
o para jubidados o desempleados que cobran poco dinero.